¡QUIEN LE PRODUJO DAÑO, ES RESPONSABLE!


El daño es un perjuicio que puede sufrir una persona o su patrimonio por culpa de otro. Por tanto, hay daño a derechos fundamentales, a los bienes que se poseen, a los intereses de un individuo; por acción o por omisión de otra persona.

Hay una clara diferenciación del tipo de daño y los podemos dividir en dos grupos, el daño MORAL y el DAÑO PATRIMONIAL. El daño moral es aquel que puede llegar a tener tal gravedad que económicamente sea difícil cuantificar, por ejemplo, el daño al buen nombre, la pérdida de un ser querido, la angustia y el dolor por una desaparición; los daños morales producen aflicción, dolor, angustia, son estados del espíritu y allí debe haber reparación. Los daños patrimoniales pueden establecerse económicamente o pueden ser sustituidos.

Ahora, también pueden ser daños dolosos cuando se lleva a cabo en forma intencional, pensado, estudiado por ejemplo cuando se divulga una foto personal comprometedora o un comentario en las redes sociales, se golpea a la persona cuando salga del trabajo, cuando se conducen las aguas negras hacia un predio vecino, entre otras muchas situaciones.

El daño puede ser culposo, cuando no sido habiendo sido doloso, o estudiado, si hay negligencia; cuando por ejemplo se deja un vehículo sin el freno puesto y se daña otro vehículo o a otra persona, cuando no se llevan a cabo las protecciones en obra para no dañar al vecino en sus cubiertas, o cuando se dejan las llaves de un lavamanos abiertas en un inmueble se inundan los vecinos y se dañan sus muebles, sus muros, entre otros ejemplos.

Hay también daños ambientales producidos por particulares y algunas veces por el mismo estado; también hay daños a la salud que podrían ser estéticos, fisiológicos, psicológicos y sexuales; ambos daños estarían violando también derechos fundamentales establecidos en la Constitución Política, al medio ambiente sano y a la salud y vida digna. 

De todas maneras, como principio general de la responsabilidad, cuando se causa un daño a otro, afectando o lesionando su integridad corporal, vulnerando los derechos fundamentales, el responsable deberá reparar a quien dañó.  Todos los daños generan obligación de ser reparados e indemnizados; en algunos casos puede también ser una acción penal, cuando el daño se encuentra calificado como un ilícito penado por la Ley.

Las dimensiones de la reparación contemplan así: 
Restitución: siempre que sea posible para devolver a quien fue la víctima a la situación anterior, por ejemplo, que restablezca su libertad, que vuelva a gozar de sus derechos, que se reintegre a su empleo.
Indemnización:  la que ha de concederse en forma apropiada y proporcional a la violación, por ejemplo, el daño material, el daño físico.
Rehabilitación: incluyendo atención médica y psicológica, con el fin de reconstruir sus relaciones.
Satisfacción: para que haya revelación pública y completa del error y la satisfacción de conocerse y revelarse la verdad sobre los hechos.


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